domingo, 20 de febrero de 2011

Sin presión

El partido era el sábado, a las 18. Llovía, fuera y dentro del pabellón (pequeñas goteras). El calentamiento fue "raro", sin intensidad, como si la cosa no fuera con nosotros. Hasta pocos minutos antes del comienzo, ambos equipos sopesaron las diversas posibilidades de jugar el partido. Dos zonas de la pista eran especialmente peligrosas. Al final se jugó, eligiéndose el menor de los males.

Los nuestros salieron tranquilos, relajados, con la consigna "Tomároslo como un entrenamiento" desde el banquillo. La superioridad de los rivales invitaba a tomarse las cosas con calma, que esta no es nuestra guerra. Encima teníamos a tres jugadores tocados: Toto y Chema con dolencias en la espalda y en el muslo respectivamente, y Víctor mermado por un proceso gripal. La relajación parecía contagiosa y Miralvalle salió a ralentí. A la misma velocidad que los nuestros, como si los primeros lances del juego consistieran en una vuelta de reconocimiento. Y ahí estuvo la cosa hasta que trascurridos los primeros 8 minutos del encuentro, Miralvalle se atreviera a pisar el acelerador por primera vez, disparando una ventaja que había oscilado entre los 2 y los 5 puntos a 14. Fin del primer asalto con 14 a 28 favorable a los visitantes.

Sin el correaje de las citas exigentes, los nuestros defendieron como siempre y atacaron como nunca. Con una fluidez propia del equipo al que le dejan jugar. En esto del baloncesto, como ya hemos dicho, hay equipos que juegan a que les metan menos puntos y otros que juegan a meter más que nadie. Con el arsenal ofensivo de los actuales campeones, la relajación en defensa en algunos momentos del juego se compensa con un gran despliegue ofensivo. La renta siguió creciendo, poco a poco, a favor de Miralvalle. Mientras, Amicus tiraba de pizarra y ensayaba todos esos movimientos que en los entrenamientos salen a la perfección y que luego en los partidos se quedan en tozudos empeños por no regalar el balón a las primeras de cambio. 23 - 49 al descanso.

En el tercer cuarto Miralvalle levantó un poco el pie. Amicus aprovechó para continuar el buen trabajo en defensa y lanzar contraataques. El objetivo era tratar de que la diferencia no alcanzara la magnitud de correctivo, como pasó en la primera vuelta donde nos endosaron ochenta puntos. 36 - 67 para afrontar el último cuarto.

A pesar de la peligrosidad de la pista, que en algunas zonas era más apta para un encuentro de hockey, Amicus, que venía corriendo buena parte del encuentro, aceleró aún más su juego acumulando pérdida tras pérdida. Miralvalle aprovechó cada error para ampliar aún más la renta y acabar así el primer encuentro de la segunda fase de esta liga. El resultado final fue de 48 - 99 para C.P. Miralvalle.

Por lo demás, un partido que, salvo algún resbalón que quedó en anécdota, sirvió a Amicus para coger rodaje de cara a los verdaderos objetivos de este año: acumular minutos y sumar alguna victoria que nos dé confianza de cara a futuras temporadas.

martes, 15 de febrero de 2011

Tan lejos, tan cerca

Los más cinéfilos de vosotros os habréis dado cuenta de que el título se corresponde con cierta película de Win Wenders que luego Hollywood se encargó de "mierdificar" en un remake. Pero hasta ahí las referencias. Simplemente, el título nos viene bien. "Tan lejos" porque el último partido de la primera vuelta volvió a dejarnos a 16 puntos de la victoria. Desde el pesimismo, los número son desoladores: ni una sola victoria en toda la primera vuelta. "Tan cerca" porque estuvimos ahí, un partido más, dominando desde la defensa muchas fases del juego, acortando parciales, nunca por delante en el marcador, pero con opciones... hasta que en un pestañeo tiramos todo el trabajo por la borda. Desde el optimismo, la mejora ha sido evidente si tomamos como referencia el primer encuentro que jugamos allá por Octubre, hemos cogido experiencia en la liga y solo nos falta trabajar esas lagunas en concentración que incomprensiblemente se reproducen en algunos partidos.

El rival del sábado pasado fue el Ciudad del Xerte, un plantel compensado, con buenos jugadores con experiencia en la liga, un base incombustible (José Muñoz) y un pívot grande con fundamentos (M. Ramírez). Ambas plantillas tardaron en entrar en juego (la primera canasta no se produjo hasta el minuto 4), tanteándose, con muchas imprecisiones, pérdidas de balón y tiros errados de forma incomprensible. El primer cuarto las labores anotadoras se las repartieron entre Muñoz y Ramírez (5 y 12 puntos respectivamente al término del primer cuarto del partido). 17 a 12 para Ciudad del Xerte.

El segundo cuarto empezó con dos acciones positivas de Amicus, que no quería ver escapar el partido tan pronto. Mientras a la dupla anotadora del primer cuarto se sumaban otros miembros del equipo, Amicus tenía a Javi G. Manjón, J. C. Albarrán y a "Toto" Tena como los hombres más acertados de cara al aro. Pero un despiste en defensa y una de esas lagunas de concentración de las que hablaba en el primer cuarto provocaron la primera renta seria de Ciudad del Xerte. En el minuto 9, Amicus palmaba de 10 y estaba por encima de las 5 faltas de equipo. Tres faltas innecesarias y una técnica al banquillo visitante convirtieron un charco vadeable de 10 puntos en un océano de 17. Ambas plantillas se fueron al descanso con un 45 - 28 para Ciudad del Xerte.


La diferencia al descanso fue un mazazo moral para Amicus que salió al tercer cuarto con la certeza absoluta de que otro partido se le escapaba de las manos. Las palabras de aliento entre los jugadores sonaban sin convicción. Nuestro entrenador intentaba sobreponerse al enfado y la impotencia sin mucho éxito. Comenzó el tercer cuarto, el equipo salió descolocado y nos metieron un parcial de 7 - 1 en apenas un minuto, echando más tierra por encima a un equipo que salió anímicamente bajo mínimos. Pero surgió la capacidad de reacción y el siguiente parcial fue de 7 - 0 para Amicus que se había propuesto recortar diferencias y jugárselo todo a la baza del último cuarto, un periodo que se le da bastante bien. Pero los locales supieron reaccionar y recuperaron su renta, situando el marcador en un 63 - 48 al final de este cuarto.

En el último periodo Amicus pisó el acelerador. Con una fuerte defensa, comenzó a recortar la diferencia a base de parciales cortos y a 5 minutos para el final del encuentro conseguía situarse a solo 9 puntos. Pero la cuarta falta de Rodri y los minutos de descanso de Rubén dejaron al frente de la dirección del equipo a Víctor Martín, un jugador explosivo con buen manejo de balón, pero quizá sin la falta de galones que la experiencia da y que todo director de juego requiere para culminar una remontada en esas circunstancias. La ansiedad nos pudo y el intento de remontada se diluyó como un azucarillo en agua. Resultado final: 83 - 68 para Ciudad del Xerte.

Superioridad en altura de sus hombre altos, poca consistencia en los rebotes o el bajo acierto en los tiros libres (19 acertados de 36 intentados, un pobre 53,7% de acierto) fueron solo alguna de las piezas que no encajaron en el puzzle para llevarse de calle el partido. Ahora afrontamos la segunda vuelta, sin apenas tiempo para la reflexión, con la esperanza de llegar a ese último escalón que nos permita realizar el partido perfecto y sumar así nuestra primera victoria.

comienza la segunda vuelta y comienza ya.

jueves, 10 de febrero de 2011

Guerra de guerrillas


En esto del baloncesto hay muchas categorías, apartados diversos que pueden sumar y restar méritos para luego llevarte el partido. Hay equipos que juegan a generar el mayor número de tiros posible por cuarto y otros que buscan su táctica en crecer desde la defensa. Hay plantillas que dirigen sus esfuerzos a controlar el rebote, a circular el balón muy rápido o a buscar posiciones exteriores. La estrategia, tan rica como variada, siempre va en función de las características de los jugadores. Nardeiros, los rivales del pasado fin de semana, plantean los partidos desde un plano muy físico y psicológico, usando lo que el bueno de Kevin Garnett calificó de ¨Trash talking¨, el noble arte de desestabilizar al rival con una serie de mañas que han dado fama a toda una serie de escuelas baloncestísticas desde Grecia a Italia pasando por la antigua Yugoslavia. Como ex-compañero de algunos integrantes de Nardeiros, algo así me imaginaba al aparecer en el último cuarto por culpa de una agenda apretada. Hasta entonces lo que sucedió debéis agradecérselo a Ricardo Mateos, nuestros ojos y oídos hasta entonces.

Dice Richar que salimos bien, lo cual es una novedad. Intercambiando canastas, encontrando el aro con facilidad y defendiendo fuerte. En el minuto 7 salió Sergio Alcón y cambió la película. Su superioridad en altura abre una brecha en el marcador situándolo 22-16 para ellos al final del primer cuarto.

El segundo cuarto comienza con un parcial de 6-0 para ellos. Se ajusta la defensa y llegan las primeras recuperaciones pero sin canastas. Continuas faltas provocan primeros síntomas de ansiedad en el equipo. Para colmo Javier García ¨Javivi¨ recibe un golpe nada más entrar que le devuelve al banquillo con preocupación del míster. Se llega al descanso con un 40-23 para Nardeiros.

Hasta entonces las quejas a la dupla arbitral habían ido poco a poco en aumento. Lo que desde los banquillos se veía como ¨permisibilidad arbitral¨ (eso del ¨sigan, sigan¨ que populariza Barthe en TV) daba alas al juego físico de defensas al límite con codos, rodillas y manotazos desafiando el límite legal del criterio de los colegiados. Cuando en este deporte el árbitro (o los árbitros) asumen de forma involuntaria el protagonismo es sinónimo de que la cabeza no está en la bola y los aros. Así pasó: buena defensa pero error en el tiro. 52-39, la crispación subiendo y solo un cuarto para reconducir la situación.

Y en ese momento fue cuando llegué. Lo primero que vi, a Víctor Martín, nuestro 5, con un aparatoso vendaje en la boca. Richar me puso al corriente y el míster, Javi ¨Negro¨, comenzó el cuarto con su particular recital a los árbitros, descontento con la actuación, lo que le valió el primer aviso de técnica. Desde el banquillo se exhortaba a los jugadores que se centraran de nuevo en el partido y dejaran a los árbitros. Los contactos entre jugadores eran fuertes y casi siempre provocaban las airadas protestas en uno u otro banquillo. El partido estaba caliente y por lo que me habían contado además de lo que conocía de mis inicios como jugador de baloncesto de la mano de algunos integrantes de Nardeiros, sospecho de quién era la culpa. La cosa acabó con los nuestros apretando los dientes y echando de menos más minutos para culminar una hipotética remontada en un cuarto que Ámicus ganó 22-21. Resultado final 74-61 para Nardeiros

El reencuentro con antiguos compañeros, la rivalidad que no trasciende la cancha y una lección más en este año de novatada para los nuestros: solo la disciplina y una mayor fortaleza mental llevan a la victoria en una guerra de guerrillas.

martes, 8 de febrero de 2011

Recordatorio


Desde AMICUS le recordamos a todos nuestros socios que ya pueden pasar a recoger su camiseta en ELEPHANT Urban Shop en C/ Los toros Nº12, simplemente presentando vuestro carnet de socio. De paso echad un vistazo a la ropa de la tienda que merece la pena sin duda.
Si aún no eres socio, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de la barra lateral o bien en el mail amicusclub@yahoo.es y te informaremos.

¨AMICUS sí hace amigos, mayoral solo hacía cazadoras vaqueras.¨

sábado, 5 de febrero de 2011

Hoy es 5 de Febrero

Lo es, no porque juguemos contra Nardeiros, tampoco porque sea Sábado, ni en su defecto, porque sea fin de semana. Hoy es 5 de Febrero porque es el cumpleaños del Mulo. Este día jugamos por Mulo. Le habría encantado jugar todos los partidos, todos los minutos y su rodilla solo le ha dejado jugar dos cuartos. Este partido, ganado o perdido, va por ti Mulo.

lunes, 31 de enero de 2011

¿Por qué somos del Amicus?


“¿Por qué somos del atleti?” acuñó una conocida empresa publicitaria la década pasada convirtiendo la irónica relación amor-odio de la afición con el histórico club en una de las divisas más coreadas por la masa social de dicha entidad. Una reflexión que bien podrían hacerse los pocos que, ya sea por cosanguinidad, masoquismo, obligaciones de amistad o despiste, mantenemos algún tipo de simpatía hacia el Amicus. “¿Por qué somos del Amicus?” seguro que se preguntan hasta los propios integrantes de la plantilla, amén del entrenador/jugador y principal responsable de todo esto, al final de cada encuentro visto lo visto y leído lo leído. Y justo cuando parecía que no había respuesta posible a tal error fatídico, lo mismo que carecen de justificación la propia hinchada rojiblanca que llena el campo debacle tras debacle, llegan estos calaveras que visten con un símbolo de Anubis en el uniforme y escriben una página de esas que nos llevan a los que tanto nos gusta esto del baloncesto a gritar “¡qué grande es este deporte!”, con independencia del resultado.

Situémonos. Sábado 29 de Enero. Pabellón de San Miguel. Un frío más propio de una pista de curling que de una cancha de baloncesto. La plantilla de Amicus a un lado de la pista, relajados, confiados,  sabedores  de que el equipo al que se enfrentaban era asequible (¿les suena la historia?). Al otro lado Montehermoso, un plantel que ya conocíamos gracias a un par de amistosos en pretemporada, un equipo compuesto por jugadores que por encima de su técnica o su preparación física tienen, ante todo, un gran corazón. En definitiva, un clima propicio para jugar sin presión. Tras una rueda de calentamiento alargada un poco más por la tardanza arbitral (es lo que tienen las humildes ligas de andar por casa), los nuestros se habían puesto la bata y las zapatillas de paño, que les faltó sacar las aceitunas y la cerveza para ejercer de perfectos anfitriones. Y así nos fue…

Sin tensión no hay competitividad, y a riesgo de que me den de collejas el próximo entrenamiento, llevábamos 5 minutos del primer cuarto y ya palmábamos de cuatro. De nada sirvieron los gritos que desde el banquillo daban Javi “Negro”, el entrenador/jugador, descarte por unas fisuras en las costillas, o las instrucciones de Angelo “Mulo” Mateos, otro en el dique seco recién salido de una operación de rodilla. La idea general era que, pese al despiste, el encuentro no se nos podía escapar. Pero como la educación no falta, no era plan de incomodar a los invitados, así que relajados en defensa la renta fue creciendo, poco a poco, mientras Montehermoso iba a lo suyo: jugar con corazón y cabeza supliendo las carencias físicas y técnicas con pundonor y trabajo. La humildad hecha baloncesto. Primer cuarto, los nuestros no habían sacado ni una falta y los de ellos, abrumados por tanta cortesía, se sentaron con una leve  ventaja de 4 puntos haciendo efectivo el dicho de que “es de bien nacidos ser agradecidos¨. Tras los 10 primeros minutos de partido, 13  a 9, la paciencia del entrenador local a media capacidad y una tímida conjura entre los jugadores para levantar aquello que todavía parecía asequible.

Pero la tímida conjura se quedó en eso y ya sabemos qué pasa un sábado por la tarde cuando uno está en casa con las pantuflas y afuera hace frío. Amuerme total. Y en esas estábamos cuando Montehermoso decidió que a fin de cuentas se estaba jugando un partido de baloncesto en medio de una competición y que estaba bien tratar con deferencia al anfitrión, pero no a costa de dejar de luchar por una victoria que dada la actitud de los locales se presentaba en bandeja de plata. Los nuestros, con la empanada mental (eso que los periodistas deportivos definen como “parece que aún no han bajado del autobús”), permitían canastas fáciles en defensa y se estrellaban una y otra vez con ellos mismos en una de esas tardes para olvidar: pérdidas de balón y una mala selección de tiro. Por lo menos se vieron ciertos  conatos de reacción y empezaron a sacar las primeras faltas entre las estadísticas de los visitantes.  Manjón, reconocido “sufridor” y por ende gran conocedor de cómo suelen producirse los suicidios deportivos, decidió que o alguien se ponía a tirar del carro o aquello iba a quedarse en un partido tan claro para los nuestros como el fango. 8 puntos para el 10 local y 2 más para Víctor Martín, mermado físicamente por molestias en una mano, un hecho que restó rebote y explosividad a los nuestros, dos contribuciones vitales que el benjamín del plantel aporta en cada partido. Pero como digo, Monterhermoso había calentado motores y no estaba dispuesto a rechazar el regalo que Amicus le había ofrecido en los primeros compases del lance. La cosa se fue a 31 – 18 para los visitantes en el descanso. La paciencia de Javi “Negro” veía fondo: “Chavales, ya no sé qué dircurso motivador a lo Braveheart inventarme. Esto se puede ganar, pero para ello hay que creérselo y defender”. Lo que eran vestigios de fé en uno de los lesionados se convertía en inicial frustración en el otro. Mulo, el habitual motivador a falta de speaker, por primera vez en muchos partidos contemplaba mudo la escena. En el otro banquillo, los pupilos de J. R. Domínguez seguían a lo suyo.

Para los que como este humilde cronista siguen al atleti, tendrán asumida la máxima que dice que cuando todo puede salir mal al final acaba saliendo peor. Y para similitudes con “el glorioso” y sucedáneos, en esta liga, el Amicus. Comenzó el tercer cuarto y pese a que a Manjón le salieron aliados (Rodri, Víctor y Chema en la faceta anotadora; Carlos y Rubén redoblando esfuerzos en defensa), Montehermoso tiraba de casta decidido a no dejarse arrebatar una victoria con lacito. La zona planteada desde el banquillo local, se atragantó de inicio, pero pacientemente Montehermoso supo jugar sus cartas haciendo gala de concentración y un impecable sentido del juego limpio.  Y así se agotaba el tercer cuarto, cuando “Mulo” estallaba de rabia en el banquillo y se levantaba como un resorte, recogiendo en el rostro toda la frustración de ver escaparse el partido sin poder hacer nada. Me recordó a esos abonados del atleti que siempre abjuran de su abono tras ver al equipo perder, jornada tras jornada, en el Calderón. La paciencia del “Negro” alcanzaba para entonces los números rojos mientras  los reservas se preguntaban qué había podido pasar para ir palmando de 17 puntos con un equipo, en teoría, de similar potencial.

En su fuero interno, un colchonero de pro sabe por qué es del atleti. Quizá la respuesta se encuentre en esas veces que, muy de vez en cuando, toda vez que surge la heroica y se echan redaños para conseguir de forma trabajada una victoria - victorias que se valoran más al estar tan familiarizados con la derrota -,  uno, como espectador, se engorila y se deja llevar por la euforia y cree oír los toques de corneta del séptimo de caballería para infundir moral a las tropas. Es entonces cuando uno se siente orgulloso del equipo y dice aquello de “si estos cabrones jugaran siempre así tendríamos  al menos una copa de Europa”. El Amicus, pertenece a esa rara casta de perdedores/ganadores, más dados a tragedias heroicas que a comedias adolescentes de chico bueno conoce a chica, de ahí que se encomendara a la heroica y, tras haber tirado tres cuartos por la borda, hiciera creer a los allí presentes que la leyenda del Cid, ese que una vez muerto ganaba batallas, podía muy bien tener su réplica un sábado por la tarde de un gélido mes de Enero en pleno siglo XXI.

Así que cuando el partido parecía decantado para los visitantes con un 32 – 49, la defensa, esa faceta en la que este equipo ha crecido de forma exponencial desde el inicio de la liga, salió por fin a relucir. Avisó con un parcial de 5 – 0. Carlos, Rodri y Víctor se sumaron a la causa encontrando las grietas a la defensa de los visitantes, que acusaban a estas alturas el esfuerzo físico. Por oleadas, los  nuestros fueron acortando la brecha de puntos hasta ponerse a 2 (65 – 67) y hasta dispusieron de dos posesiones para culminar la remontada y quizá ganar el partido. Un espejismo. El esfuerzo y la constancia de Montehermoso obtuvo su premio y una canasta y un tiro libre certificaron una trabajada victoria. 65 – 70 y la sensación de que de haber jugado como en el último cuarto el partido podría haber caído del lado local. Amicus se quedó sin su gesta y Manjón (23 puntos) sin la efímera gloria de que gozan los valientes que se echan un equipo a la espalda y acaban por ganar lo que parecía perdido (y eso que a finales del último cuarto, como rasgo de su heroicidad, había prometido quedarse en pelotas en mitad de la calle esa misma noche si nos llevábamos el partido. Ni por esas).  Recuerden: la historia siempre la escriben los vencedores.

Como anécdota, la felicitación arbitral a ambos entrenadores por el juego limpio imperante en un partido donde, a pesar de las faltas y del ajustado final, la deportividad reinó en todo momento. Desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a Montehermoso, por su victoria y por su comportamiento dentro de la cancha. En cuanto a los nuestros, qué puedo añadir, quizá aquello de que “jugaron como nunca – sobre todo en el último cuarto – para perder como siempre”. :-P

Crónica José A. Huertas